viernes, 5 de octubre de 2007

NaCl












































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































al quitar el seguro de la puerta hacia el mar,
tu vainilla me invade y no puedo hacer más
que descargar lo que siento en forma de sal
quemando mis corneas, volviendo hacia el mar

mientras abro los ojos en otra tarde gris
miro bien a ambos lados con fé que estés aquí,
la ilusión dura poco todo llega a su fin
y el océano urge la sal dentro de mí

el pacífico fue dulce
aunque usted mucho lo dude
son mis ojos que lo salan
con tristezas de montañas

varios rios subterraneos
varios miles de vertientes
van llevando río abajo
todo el sodio que el mar clama